Solo cuando no tienes abuelos que te resuelvan la papeleta o puedes darles un respiro un par de meses (como es mi afortunado caso), es cuando eres verdaderamente consciente de la fortuna que es tener alguien que te lleve a los niños al colegio, los recoja, los vuelva a llevar a inglés, a baloncesto, a pintura, a música, a catequesis... y te los vuelva a recoger. Y gratis. No sumo ya hacerles la comida y darles los caprichitos que se les ocurren (que, esos sí, prácticamente solo cuelan con los abuelos).
Tenemos dos rutas diferentes para ir al colegio. Las tomamos indistintamente. Según don Google Maps, la media de distancia es de 1.250 metros (1.190 y 1.310 metros). Ida más vuelta, 2 kilómetros y medio. Casi todos los días hay que ir y volver, por la mañana y por la tarde... así que salimos a 10 kilómetros diarios.
Menuda paliza. Menudo tesoro.
Para todo lo demás, Mastercard, porque hacer de abuelo no tiene precio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario