No sé si he llevado mal la cuenta. Me había propuesto escribir 20 artículos y este es el vigésimo (no el venteavo, como dice alguno).
En realidad, no cuento nada que no haya contado aquí, solo dejo constancia del sprint final, dado que mañana se acaba este inolvidable lapso de dos meses. El sábado, por ejemplo, vi con mi hijo Charlie y la Fábrica de Chocolate; el domingo, toda la mañana en el maratón Ekiden; hoy, los 10 kilómetros de rigor llevando y trayendo a los niños al cole y de postre, nunca mejor dicho, maratón culinario (ensaladilla rusa, bizcocho de chocolate y pan casero); y mañana, antes de salir para la inauguración del curso, que es a media mañana, como broche de oro, entrenamiento en la piscina.
Todo lo bueno se acaba.

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