viernes, 19 de febrero de 2010

Deschapuzar las chapuzas


Las chapuzas caseras son una fuente inagotable de entretenimiento. De hecho, sin quererlo ni beberlo, es el segundo artículo que escribo al respecto. Es como un cuaderno de sudokus, pero útil. Entre lo que se rompe y lo que nunca estuvo bien acabado o arreglado, puede uno pasarse semanas liado, y al día siguiente surgirá algo nuevo.
Lo que describo hoy es un ejemplo de la categoría dechapuzas mal hechas que hay que hacer bien porque las hicimos mal.
En su día compramos unas barras de colgar para las puertas de los baños. Se enganchan y soportan en el borde superior de la puerta y permiten colgar albornoces, toallas, etc. Como su anchura es mayor que la del ancho de la puerta, queda casi un centímetro de holgura.

Para que el colgador asiente bien es necesario añadirle algo por detrás, con el ancho mencionado y la forma aproximada de la pieza de plástico. Y como todo en la vida, se puede hacer bien o mal. Como es habitual, lo primero es hacerlo mal (las malditas prisas, por supuesto, son las culpables): recortamos en tres minutos unos trozos de un material (que andaba por casa y que no sé cómo se llama) y así hemos estado unos años.
Hasta que ha llegado el momento (por fin) de hacerlo bien. Dibujamos el contorno, cortamos las piezas a partir de cualquier retal de madera del espesor deseado  en este caso con la sierra de calar) y los pintamos de blanco (con su capita de tapaporos previa); finalmente los atornillamos por detrás... y si hay un terremoto, lo último que se caerá son las piececitas en cuestión.

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